Ángel Sánchez

LOS PARTIDOS DE AMBITO LOCAL

Opinión: Ángel Sánchez

| Radio El Campello

LOS PARTIDOS DE AMBITO LOCAL
Opinión: Ángel Sánchez

En las elecciones municipales, sobre todo en municipios de tamaño pequeño y mediano, ha sido frecuente la participación de partidos y candidaturas que restringen su actuación al ámbito municipal. Por los indicios que se perciben, fundamentalmente en las redes sociales, la próxima convocatoria electoral de mayo de 2023 contará, quizá, con más de un partido localista.

Los partidos de ámbito local (sea un partido creado ex profeso o mediante una candidatura ciudadana) son la herramienta a través de la que los ciudadanos pueden presentarse a las elecciones municipales en nuestro país sin pertenecer a ningún partido de los llamados tradicionales.

Pese a parecer una obviedad, creo que una definición mínima sobre estas candidaturas municipales podría ser conceptualmente interesante. Según las definiciones aceptadas y contrastadas, en el escenario político municipal podemos encontrar, tanto partidos de ámbito local como partidos denominados Partidos de ámbito no estatal, con un ámbito organizativo distinto al del Estado. En éste sentido, como ejemplo, en nuestro municipio podemos encontrar actualmente como partido de ámbito local (PAL) a Red y como partido de ámbito no estatal (PANE) a Compromis. Pero mi interés se centra en las listas de candidatos presentadas a las elecciones locales, sin tomar parte en otros comicios de mayor nivel, sin relación organizativa con ningún partido nacional, por lo que no tiene las restricciones organizativas de ningún partido nacional (Rinkjob 2007).

En nuestro municipio los partidos de ámbito local han existido desde la recuperación de la democracia en 1979: Campelleros Independientes, Partido Socialista Independiente, El Campello Unido, Partido Independiente de El Campello, Decido, Demócrates o Red han sido algunos de los que han participado en las elecciones municipales. La incidencia electoral de los partidos localistas ha estado condicionada por el desarrollo urbano y demográfico: la multiplicación de los colegios electorales ( en 1987, por ejemplo, existían en nuestro municipio cinco colegios por los doce que existen actualmente) ha propiciado que el factor de decisión del voto centrado en la personalización de las candidaturas localistas (factor determinante en 1979 o 1987) se haya disgregado, centrándose principalmente en los colegios más urbanos y produciéndose un efecto de nacionalización del voto en la periferia urbana, lo que va en contra de los intereses electorales de esos partidos localistas. Los datos disponibles por colegios electorales (a partir de 1987) así lo muestran.

Por otro lado, los valores que quieren representar los partidos de ámbito local radican principalmente en dos. En primer lugar la mencionada independencia respecto a cualquier obediencia orgánica a estructuras supramunicipales, y la segunda (quizá más electoralista que real), la independencia ideológica.

Sobre la primera cuestión, es cierta y presenta una oportunidad: concretar un proyecto organizativo diferente a las dinámicas partidistas tradicionales. Por ejemplo, el partido de acción local podría abrirse a la participación directa de la ciudadanía en la designación de candidatos y candidatas así como en la adopción de propuestas y programas. Esto, dada la experiencia local, no se ha dado, limitándose los partidos creados para las elecciones a copiar las formas y modos de los partidos tradicionales. La cuestión de la “desideologización” es más un recurso electoralista que una realidad, pues está demostrado que el sentido de la ideología de los partido de ámbito local se va definiendo a través las decisiones adoptadas, tanto en la investidura como a lo largo del mandato en materia de políticas públicas. Por lo tanto, ser o no de una ideología no lo define una declaración previa sino a través de las propuestas programáticas y, sobre todo, la práctica cotidiana.

Una última reivindicación de algunos partidos de ámbito local es la “tecnocracia”: la gestión a través de criterios profesionales. Este posicionamiento parte de una concepción errónea de la misma democracia municipal, que otorga diferentes responsabilidades a los niveles políticos y burocráticos a través de las urnas. En mi opinión, reivindicar en los representantes públicos una “sabiduría” parte de una cierta concepción elitista y, porque no decirlo, conservadora (no todos y todas han tenido las mismas oportunidades ni capacidades, lo que no supone un demérito para participar en política) que otorga un supuesto plus de legitimidad en función de la experiencia formativa o laboral, olvidando que la administración dispone de profesionales públicos que son los que legalmente tienen la capacidad técnica e incluso de veto para preservar la legalidad y la defensa de los intereses generales. Por ésto, en el ámbito municipal la supuesta “sabiduría o experiencia” podría, en todo caso, ser un valor electoralista pero no un elemento definitorio en la gestión municipal cuyos procedimientos y contrapesos, como decía, está tasado por ley.

Habrá que esperar para poder evaluar el carácter de los partidos localistas en función, tanto del proceso constitutivo (en cuanto a la elaboración de las candidaturas) así como en el contenido programático. Lo que parece claro es que van a participar en la próxima convocatoria electoral, algo sobre lo que deberían reflexionar los partidos tradicionales respecto a su acción política, cada día percibida como más lejana por parte de la ciudadanía.

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