Ángel Sánchez

Candidaturas, candidatos y programas

Opinión: Ángel Sánchez

| Radio El Campello

Candidaturas, candidatos y programas
Opinión: Ángel Sánchez

Esquerra Unida ha designado a Pedro Mario Pardo, su actual portavoz, como candidato a la alcaldía de El Campello para 2027. La decisión es lógica: Pardo lleva años en la oposición municipal y apostar por la continuidad es, casi siempre, la opción de menor riesgo cuando ya se cuenta con un capital político reconocible.

Pero el trabajo de fondo empieza ahora: la valoración retrospectiva de su labor en la oposición debe convertirse en un voto prospectivo, un ejercicio más exigente porque no basta con que te conozcan; hay que ofrecer algo concreto. Queda además una incógnita relevante: si la formación repetirá coalición con Podemos o concurrirá en solitario, decisión que puede ser determinante para no diluir el voto a la izquierda del PSOE.

A medida que aparezcan el resto de candidaturas, la ciudadanía de El Campello afrontará dos tareas que conviene no confundir: conocer a quienes encabezan las listas y conocer lo que proponen. La primera suele resolverse sola, porque los rostros con trayectoria local ya son conocidos. La segunda es la que en mi opinión importa y la que más se descuida.

Los datos del último ciclo electoral muestran que el voto municipal está muy condicionado por la política nacional: un partido puede ganar o perder concejales en El Campello por decisiones tomadas en Madrid, ajenas a la gestión local. Esa “contaminación” distorsiona el sentido genuino de la democracia municipal, la que debería decidirse por quién va a arreglar la calle, gestionar el urbanismo, mejorar la movilidad del pueblo, la vivienda o el empleo indirecto. Frente a ello, las propuestas concretas son el mejor antídoto: una candidatura que detalla qué hará con la vivienda, los servicios públicos o el patrimonio local da a la ciudadanía un criterio de decisión propio, capaz de compensar el peso de la marca nacional.

Hay un riesgo que conviene señalar: que las propuestas se reduzcan a denunciar lo que no funciona. Es comprensible que la oposición construya su discurso señalando errores del gobierno —es su función fiscalizadora—, pero denunciar no equivale a proponer. Sin explicar qué se haría distinto y cómo se financiaría, la ciudadanía queda sin herramientas para decidir su voto con conocimiento de causa.

Las propuestas importan también porque son el primer eslabón de la rendición de cuentas: solo si una candidatura explica con claridad sus compromisos podrá juzgarse, al final del mandato, si los cumplió y los porqués de su cumplimiento o no. Sin propuestas concretas no hay vara de medir, y sin vara de medir, la rendición de cuentas se queda en eslóganes repetidos campaña tras campaña.

Cuanto antes expongan los partidos sus proyectos con detalle, antes podrá la ciudadanía construir un juicio propio, distinto al que dicta la coyuntura nacional. Esa es la mejor noticia que puede traer una precampaña larga: tiempo para que cada nombre se acompañe de un programa sometido a debate, comparación y, llegado el momento, control.

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