El cortometraje “Mamá quiero ser libre” aborda uno de los grandes tabúes sociales: la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual.
La historia muestra el deseo de vivir con libertad y de tomar decisiones sobre la propia vida, también en el ámbito afectivo y sexual. La obra plantea el conflicto entre protección y autonomía y cuestiona la mirada infantilizada que aún pesa sobre este colectivo. A través de una historia cercana invita a abrir el debate social sobre el derecho al amor, al deseo y a la intimidad de las personas con discapacidad.
El cortometraje “Mamá quiero ser libre”, dirigido por Salva Monleón y protagonizado por Paco Moya y Merce Galiana, pone sobre la mesa un tema que continúa siendo uno de los grandes tabúes sociales: la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual.

La historia parte del deseo del personaje principal de vivir su intimidad con naturalidad, una situación que muchas familias atraviesan sin contar con recursos, formación o acompañamiento profesional. En el relato, la madre muestra dudas y desconcierto ante las necesidades afectivas y sexuales de su hijo, un reflejo de la falta de orientación que también experimentan numerosas personas cuidadoras y familiares en la vida real.
¡Qué tema tan importante y necesario! El cortometraje «Mamá quiero ser libre» parece tocar fibras muy sensibles sobre la autonomía y los derechos afectivos de las personas con discapacidad intelectual. Es un conflicto clásico pero poco visibilizado entre el instinto de protección familiar y el derecho a la intimidad.









