Pascual Rosser

La Casa Carbonell. Cuando las apariencias engañan

Opinión. Pascual Rosser Limiñana

| Radio El Campello

La Casa Carbonell. Cuando las apariencias engañan
Opinión. Pascual Rosser Limiñana

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Lo que seguidamente le voy a contar tiene que ver con que las apariencias muchas veces engañan. Para bien o para mal. En este caso, así ocurrió, aunque los herederos del protagonista de esta crónica lo nieguen. Dejen que disfrutemos de esta historia que tiene mucha moraleja. Ya verá.

Me explico. La expresión popular que se menciona en la segunda parte del título de esta crónica se usa para explicar que la apariencia física de una persona puede dar una idea equivocada sobre su verdadera personalidad.

No hay un autor específico al que se le asigne esta reflexión. Muchos se la podrían agenciar, es de Nicolás Maquiavelo la frase que afirma que “pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”. Por cierto, Maquiavelo es un personaje que está de moda, se puede imaginar por qué, con tanta agitación política que actualmente hay en España. A su vez, René Descartes – filósofo francés – dijo que la percepción sensorial puede ser engañosa y que la única forma de llegar a la verdad es a través de la razón y de la introspección.

Permita que después de este preámbulo le cuente de qué va el título de esta crónica que tiene mucha enjundia.

Sitúese. A finales del siglo XIX Alcoy tenía una gran actividad industrial en el sector textil. De este auge formó parte el empresario Enrique Carbonell Antolí (Alcoy 1870-Madrid 1924) con su empresa Manufacturas Carbonell. El, que había nacido de la nada en el mundo de los negocios, hizo una gran fortuna con su empeño y dedicación.

En una ocasión, atraído por la bonanza de la capital alicantina donde pasaba algunas temporadas, visitó la ciudad y quiso hospedarse en el hotel que consideraba más importante, el Palas. Entró en tan lujoso establecimiento sorprendido de las miradas que le lanzaban sus huéspedes. Al llegar a la recepción, pidió la mejor habitación y que tuviera vistas al mar. Se la negaron. No tendría ni esa ni ninguna otra. ¿Por qué? Vestía con ropa no acorde a la categoría de los clientes de ese hotel. Al parecer, además, estaban sucias por sufrir un siniestro a lo largo de su viaje entre Alcoy y Alicante. Se sorprendió de la negativa y defendió su orgullo mancillado. ¿Se lo imagina?

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Decidió vengarse. Compró los terrenos de la fachada marítima de Alicante que daban a la puerta principal de ese hotel. Eligió construir un bello edificio con uno de los mejores arquitectos de la época, Juan Vidal Ramos, a su vez el inmueble sería bien alto para darle sombra al Palas, y bien elegante para que fuera envidia de todo aquél que pasara por delante.

Y lo consiguió, el edificio Carbonell es un edificio emblemático de la ciudad, con su entrada por el paseo de la Explanada, fotografiado multitud de veces saliendo en todas las instantáneas donde se ve la plaza del Mar y el Castillo Santa Bárbara, además del paseo citado. Y el Palas se queda junto a él, mucho más chico, más bajo, incluso más feo. Ya ve, la Casa Carbonell lo tenía todo a favor y era objeto de todas las miradas.

Y ahí está para engrandecer la fachada marítima de Alicante, además de esta historia, leyenda o lo que quieran sus herederos que la niegan argumentando que efectivamente su antepasado tenía mucho dinero, que eligió Alicante porque los médicos de Herminia, una de sus hijas, así lo aconsejaron porque era más beneficioso para su salud, que le sobraba casa y además de su uso propio y la de su familia, los demás pisos eran para alquilarlos y tener buenas rentas a través de sus inquilinos.

Tanto trasciende esta leyenda urbana que nos olvidamos de que Enrique Carbonell tuvo inquietudes culturales y políticas, artísticas. Fue teniente de alcalde en Alcoy, presidente de la Asociación de Fabricantes de Punto, … Muy aficionado a la música clásica, en 1917 trajo a Arthur Rubinstein, uno de los mejores pianistas del siglo XX, para que interpretara en Alcoy melodías de grandes músicos con gran éxito de asistencia.

En definitiva, Enrique Carbonell fue una persona inquieta y emprendedora en diversos ámbitos de la sociedad de su época, pero lo que le dio fama para que hoy estemos mencionándolo fue la construcción de la Casa Carbonell. Seguro que no se hubiera imaginado que sería recordado por este motivo. Pues eso.

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